Un brutal crimen conmociona a la ciudad de Santa Fe. Franco Calabrese, un joven barbero de apenas 22 años, murió en las últimas horas tras haber sido baleado en la cabeza mientras se encontraba en su propio local comercial. El violento ataque ocurrió el domingo por la tarde y la víctima permaneció internada en estado crítico en el Hospital José María Cullen hasta que finalmente se confirmó su deceso este lunes.
El dramático episodio se registró alrededor de las 17 horas en una barbería ubicada en el barrio Belgrano, donde Calabrese trabajaba junto a su hermano de 18 años. Según reconstruyeron los investigadores, un corte de luz afectaba a la zona en ese momento, por lo que los jóvenes habían decidido dejar abierta la puerta y una de las ventanas del local para contar con ventilación y luz natural.
Un ataque a sangre fría y la pista del sicario
Claudia, la madre de los jóvenes, se encontraba presente y fue testigo presencial del horror. La mujer relató que el hermano menor le estaba cortando el pelo a Franco cuando el agresor entró en escena. «Un muchacho alto, flaco y a cara descubierta se asomó por la ventana, sacó un arma y le disparó directamente en la cabeza», detalló.
El atacante abrió fuego sin mediar palabra y no exigió dinero ni objetos de valor, un dato clave que llevó a la familia y a los investigadores a descartar rápidamente la hipótesis de un intento de robo. Tras el disparo, el asesino escapó velozmente. Según el testimonio de los vecinos de la cuadra, un cómplice lo esperaba a pocos metros a bordo de una motocicleta con el motor encendido para facilitar la huida.
Desde el entorno íntimo de la víctima aseguraron desconocer los motivos del brutal crimen. «Nunca tuvo problemas con nadie», remarcó la madre de Franco, negando que el joven hubiera recibido algún tipo de amenaza previa en el barrio.
Un sospechoso detenido
Tras el ataque, personal de la Policía de Investigaciones (PDI) acordonó la barbería para preservar la escena, realizar los peritajes correspondientes y buscar el registro de cámaras de seguridad públicas o privadas. El rápido accionar policial y los datos aportados por los testigos presenciales permitieron ubicar al presunto tirador pocas horas después.
Cerca de las 19:30 del mismo domingo, los agentes allanaron un domicilio y detuvieron a un joven de 18 años, identificado por sus iniciales como J.D.R., señalado como el posible autor material del disparo. Las autoridades ordenaron que se le practique de inmediato un dermotest (prueba que busca detectar restos de pólvora en las manos).
Con el fallecimiento de Calabrese en el hospital, la carátula inicial de tentativa de homicidio dio un giro definitivo. Ahora, el fiscal de Homicidios en turno del Ministerio Público de la Acusación (MPA) deberá avanzar con la recolección de pruebas para establecer el móvil del ataque y definir la responsabilidad penal del joven detenido.
Fuente Enterate


