Melina Romano pasó más de 20 días internada tras sufrir un brutal ataque y tuvo que volver a su vivienda por motivos económicos. Ahora denuncia que sigue sintiéndose desprotegida y teme por su seguridad y la de su hijo.
Volvió a su casa después de sobrevivir a un brutal ataque
Melina Romano, la docente de nivel inicial de Alderetes que sobrevivió a un ataque con arma blanca que le provocó múltiples heridas, regresó a su vivienda después de recuperarse en la casa de su madre. Sin embargo, el retorno estuvo marcado por un nuevo episodio de angustia: según denunció, se cruzó con su vecino, Ramón Enrique Mansilla, a quien acusa de haberla atacado, y aseguró que el hombre se burló de sus lesiones. “Se rió al verme, se burló de mí”, relató.
La mujer explicó que debió regresar por razones económicas, pese al miedo que todavía siente. Después del ataque permaneció más de 20 días internada, atravesó dos intervenciones quirúrgicas y continuó su recuperación fuera del hospital. Según contó en una entrevista con la periodista Mariana Romero, para Tendencia de Noticias, los conflictos con el vecino comenzaron hace seis años y, de acuerdo con su testimonio, ya había sufrido episodios anteriores de violencia.
Cómo fue el ataque que casi le cuesta la vida
El episodio ocurrió durante la madrugada del 8 de agosto, cuando Melina dormía junto a su marido y su hijo de cinco años. Según su relato, se despertó al escuchar piedras contra el techo y salió a reclamarle a Mansilla. Al advertir que estaban las hermanas del hombre, decidió regresar a su casa con la esperanza de que pudieran calmarlo. Sin embargo, aseguró que los piedrazos continuaron y que, cuando volvió a salir, el vecino la filmaba mientras hacía un gesto amenazante con la mano.
La situación escaló cuando, según denunció, Mansilla la tomó de la ropa y la llevó por la fuerza hasta su vivienda, donde la atacó con un cuchillo. Melina contó que intentó protegerse el rostro mientras recibía las puñaladas y que pidió ayuda a su hermano porque temía morir. Sus familiares lograron rescatarla y reducir al agresor, quien, de acuerdo con lo declarado en sede fiscal, todavía tenía el arma blanca en la mano.
Las graves secuelas y el reclamo por protección policial
La docente fue trasladada al Hospital Padilla, donde le diagnosticaron múltiples heridas punzocortantes y debió someterse a dos cirugías. “Me perforó los pulmones, el colon, la vejiga y el intestino delgado”, contó. Permaneció dos semanas en terapia intensiva y luego continuó internada. Tras recibir el alta, se refugió en la casa de su madre porque tenía miedo y todavía presentaba dificultades para respirar.
Melina afirmó que, al regresar a su vivienda, llamó al 911 y a la comisaría de Alderetes para pedir ayuda, pero aseguró que no obtuvo respuesta. También sostuvo que acudió personalmente a solicitar asistencia y que le indicaron que no podían intervenir sin una orden de la fiscalía. Según explicó, se había dispuesto una custodia policial permanente o, como alternativa, cuatro rondas diarias en la casa de su madre, además de una restricción de acercamiento de 100 metros para Mansilla. La medida fue dispuesta por el juez Leandro Cattáneo, sobre la base de una resolución mencionada en la causa por el auxiliar fiscal Exequiel Filmann.
“Casi me mata”: el pedido desesperado de la docente
La mujer manifestó su preocupación por el avance de la investigación y estimó que la causa continúa caratulada como “lesiones leves”, una calificación que considera insuficiente frente a la gravedad de lo ocurrido. Hasta el momento, esa situación fue expuesta por la propia víctima y no se aportaron en el relato precisiones oficiales sobre una eventual modificación de la imputación. Melina también aseguró que no pudo retomar su trabajo por las secuelas físicas y que su hijo dejó de asistir a la escuela donde ella daba clases. “No entiendo por qué la Justicia no me cuida, con todo lo que pasó: casi me mata”, expresó. Finalmente, pidió medidas concretas para garantizar su seguridad y la de su hijo.
Fuente Enterate


