Una situación cotidiana se transformó en una verdadera pesadilla para Abraham Jiménez, un sodero que reparte bidones en la localidad bonaerense de Merlo. La víctima denunció que el exmarido de una de sus clientas, convencido de una infidelidad inexistente, lo amenazó de muerte sistemáticamente y terminó acribillando su automóvil a balazos en la puerta de su casa.
El calvario comenzó a gestarse hace un año, cuando el repartidor sumó a su recorrido a un matrimonio del barrio. La dinámica comercial transcurrió con normalidad hasta que la pareja decidió separarse. A partir del mes de junio, el exesposo, identificado como Fernando Sebastián Colombo (41) y con domicilio en Ituzaingó, desató una feroz escalada de acoso hacia el trabajador.
Los mensajes intimidatorios, que inicialmente llegaban a las cuentas de WhatsApp y Facebook personales y laborales del sodero, rápidamente mutaron hacia audios plagados de violencia extrema. En uno de los registros, Colombo le advirtió que poseía un arma de fuego y que estaba dispuesto a «arreglar todo a los tiros». En otro mensaje, el agresor redobló la apuesta y aseguró que su expareja tenía cuatro amantes y que pensaba «buscarlos a todos».
«Le intenté explicar varias veces que con ella no tuve nada y nunca lo iba a tener. Llegó un momento en que lo bloqueé porque ya era muy cargoso», relató Jiménez en declaraciones a Telenoche.
El ataque a tiros y la captura en Ituzaingó
La escalada de amenazas se materializó un lunes por la tarde. El sodero regresaba de completar su jornada laboral, estacionó el vehículo frente a su domicilio e ingresó a la vivienda de su madre. A los pocos segundos, una ráfaga de detonaciones alteró al barrio: los vecinos le advirtieron que le habían baleado el rodado.
Las cámaras de vigilancia municipales captaron la mecánica del atentado. En las imágenes se observa a Colombo arribando desde la calle Quintana a bordo de su propio auto y ejecutando seis disparos a corta distancia. Uno de los proyectiles traspasó la carrocería, otro destrozó la ventanilla del lado del conductor y un tercero se incrustó de lleno en el asiento del acompañante. «Hoy estoy dando la nota porque estoy vivo. Si estaba dentro del auto, me mataba. Mataba a una de mis hijas», lamentó la víctima, padre de tres niñas pequeñas que habitualmente lo acompañan en sus trayectos.
A partir de la denuncia formal radicada en la comisaría y ratificada en sede judicial, el fiscal Hugo Ravizzini (UFI N°7 de Morón) ordenó un rápido accionar para dar con el paradero del atacante. La Policía interceptó y detuvo a Colombo en la intersección de las calles Ratti y Monroe, en la localidad de Ituzaingó, mientras circulaba en su Fiat Palio color gris.
Durante la requisa del habitáculo, los efectivos secuestraron una pistola Bersa calibre 9 milímetros —registrada a su nombre pero sin la debida autorización de portación— y una caja con 40 municiones intactas. El juez de Garantías Ricardo Fraga convalidó el procedimiento, dejando al sujeto formalmente imputado por amenazas agravadas por el empleo de arma de fuego, en concurso con daño y portación ilegal de arma de guerra.
Pese a la detención, el temor de la víctima persiste, ya que el agresor carece de antecedentes penales previos, lo que habilita la posibilidad de una pronta excarcelación. «¿Están esperando a que mate a alguien? Estoy escondiéndome yo cuando no hice nada. No estoy yendo a trabajar, a mis hijas trato de verlas poco y nada», sentenció el sodero.
Fuente Enterate


