
La extrema izquierda europea, siempre la misma matriz
El mecanismo no ha perdido vigor y es visible hoy en Europa. El movimiento de los estudiantes de secundaria franceses de este otoño de 2026, nacido de reivindicaciones materiales moderadas (aulas saturadas, profesores que faltan etc.), pero en posas semanas, ha crecido con una violencia sin proporción con la causa inicial, con cerca de 6000 detenciones, más de un centenar de centros seriamente dañados, o varias victimas.
Los institutos de los barrios acomodados también se ven afectados, lo que muestra que es imposible limitar esta reivindicación a los barrios populares. El radicalismo progresista de las universidades que en su día fueron las “grandes escuelas” francesas, que formaban a las élites políticas y económicas del país no es ningún secreto.
Desde Sciences-Po, que se ha convertido en un referente de la extrema izquierda y del progresismo (bajo el pretexto del antifascismo y la lucha por Gaza), hasta las grandes escuelas francesas en las que se aclama a Jean-Luc Mélenchon, el candidato de extrema izquierda a las elecciones presidenciales francesas de 2027. Asi, una minoría organizada, salida a menudo de las mismas clases escolarizadas y politizadas que sus gloriosos predecesores, encuentra en la causa ajena la grandeza que la vida corriente le niega. No voy a decir que no hay muchos problemas con la educacion en Francia, pero nada justifica esta violencia…
Ni el Che Guevara, ni Lenin, ni Castro pasaron hambre. Tampoco, probablemente, quienes disparan morteros pirotécnicos este otoño, a juzgar por su perfil. El confort, lejos de apaciguar a las sociedades, busca su propia revolución, y la encuentra, siempre, en la causa de los demás.


