La circulación sobre la avenida Juan B. Justo refleja una severa crisis de infraestructura hídrica y vial que afecta a los vecinos tucumanos. En la intersección con la calle Diego de Villarroel, un peligroso pozo con pérdida de agua fue intervenido por personal de la empresa de servicios. Tras destrancar la cañería, los propios empleados colocaron neumáticos y maderas sobre la calzada antes de retirarse. La insólita señalización intenta evitar accidentes y daños mayores en los vehículos que transitan por la zona. Sin embargo, la estructura abandonada genera indignación por la falta de una reparación estética y definitiva.
Peligro persistente frente a centros comunitarios e instituciones
El problema de los hundimientos no se limita a un punto aislado, sino que se multiplica en distintas esquinas urbanas. A pocas cuadras, en la esquina de España y Juan B. Justo, la situación se repite cerca del CAPS de Villa Luján y la Dirección de Empleo. En este cruce, una boca de tormenta dañada fue cubierta de forma precaria con ramas, escombros y cintas de advertencia. Pese a que las autoridades prometieron solucionar el deterioro a la brevedad, la estructura permanece exactamente igual tras dos meses. La acumulación de baches evidencia un patrón recurrente donde la reparación de una esquina deja descubierta otra inmediata.
Advertencias para conductores y el reclamo de soluciones definitivas
Ante el abandono de las obras, la precaución al conducir se ha vuelto la principal herramienta de prevención para la comunidad. Quienes transitan habitualmente por la capital tucumana deben maniobrar constantemente para esquivar estos obstáculos improvisados en la vía pública. La presencia de cubiertas usadas en la calzada se ha transformado en el símbolo inequívoco de las intervenciones inconclusas de la SAT. Los vecinos recomiendan circular a baja velocidad para prevenir destrozos mecánicos y siniestros viales graves. La ciudadanía exige que los organismos responsables concluyan los trabajos pendientes y restituyan la seguridad del tránsito.
Consecuencias para el tránsito y las respuestas pendientes
La continuidad de estos baches genera importantes contratiempos en la movilidad urbana y en la seguridad de los peatones. El deterioro prolongado del pavimento perjudica la fluidez del transporte y aumenta considerablemente los riesgos en días de lluvia. La falta de respuestas concretas tras meses de reclamos desgasta la paciencia de los frentistas que conviven con los residuos.
Fuente Enterate


