El riesgo país volvió a subir este viernes y alcanzó los 717 puntos básicos, encendiendo nuevamente las alarmas de todo el mercado financiero local. El termómetro económico elaborado por la banca JP Morgan avanzó 13 unidades respecto al cierre anterior y profundizó una preocupante tendencia alcista, arrastrando al abismo a los títulos de deuda pública, que registraron pérdidas de hasta el 1,1% en las primeras operaciones de la rueda.
Este nuevo salto se produce en medio de un escenario internacional sumamente adverso. La feroz escalada del precio del petróleo, con el barril de Brent superando cómodamente los US$115, instaló el temor a una mayor presión inflacionaria a escala global ante el conflicto en Medio Oriente. Para las economías emergentes como la argentina, este panorama de encarecimiento energético reduce drásticamente el atractivo de los activos de mayor riesgo y encarece el financiamiento externo.
El impacto local, la recesión y la respuesta de Milei
Sin embargo, el tembladeral financiero no responde exclusivamente al factor externo. En el plano doméstico, los inversores recibieron con profunda preocupación el último informe oficial del INDEC, que arrojó una retracción de la economía argentina del 1,7% interanual durante el mes de agosto. Esta desaceleración pone sobre la mesa el fantasma de una recesión técnica y plantea serias dudas sobre de dónde saldrán los dólares necesarios para afrontar los pesados vencimientos de deuda de cara a 2027.
Frente a este escenario de incertidumbre, el presidente Javier Milei buscó llevar tranquilidad y apuntó directamente contra el volátil contexto global. «Cuando nosotros ganamos las elecciones, el riesgo país estaba en 3.000 puntos. Con mucho esfuerzo lo bajamos a 400 puntos, pero bueno, vivimos en un mundo convulsionado», argumentó el mandatario para justificar el rebote de la desconfianza inversora.
Acciones en verde y la cotización del dólar
Como contrapartida al malhumor reinante en la deuda soberana, las acciones de las empresas argentinas lograron esquivar parcialmente la tendencia negativa. El índice MSCI Merval avanzó un 0,8%, mientras que los ADR nacionales que cotizan en Wall Street mostraron resultados mixtos, demostrando que los capitales aún ven oportunidades en ciertos sectores privados vinculados a la energía.
En paralelo, el siempre sensible mercado cambiario operó en sus niveles más altos del año, limitando el margen de recuperación. El dólar oficial abrió a $1.550 para la venta en las pantallas del Banco Nación, mientras que en el circuito paralelo, el dólar blue trepó hasta los $1.565. Por su parte, las cotizaciones financieras acompañaron la tensión: el dólar MEP se ubicó en $1.549,42 y el contado con liquidación (CCL) alcanzó los astronómicos $1.632,41.
Fuente Enterate


