La docencia se movilizó en las plazas para exigir justicia por la docente rural Nancy Godoy y denunciar las deplorables condiciones de trabajo. Las manifestaciones expusieron la falta de presupuesto salarial, la escasez de agua e insumos de infraestructura en las escuelas. Al referirse a la situación salarial y edilicia actual, una de las manifestantes afirmó categóricamente: «Estamos un desastre».
Salarios de miseria y desmentida a las versiones oficiales
Frente a las declaraciones vertidas desde el gobierno provincial y nacional sobre las remuneraciones, la docencia salió a desmentir los montos difundidos. Una maestra desarticuló la versión oficial señalando el salario real que perciben: «Lamentablemente ganamos 900,000 pesos». Asimismo, las trabajadoras explicaron que se ven forzadas a pedir préstamos y asumir múltiples cargos para intentar llegar a fin de mes.
El temor a las represalias y la censura del Ministerio de Educación
Durante la concentración en la vía pública, se hizo evidente el miedo de las maestras a sufrir persecución o sanciones ministeriales. Ante el acercamiento de los medios, varias docentes rechazaron dar declaraciones expresando: «No, no queremos comprometer con la escuela». Las manifestantes advirtieron además que existe un hostigamiento constante hacia el sector docente por parte de las autoridades educativas.
El clima de intimidación institucional empuja a muchas educadoras a optar por el silencio para resguardar su estabilidad laboral. Visiblemente conmovida por el lamentable final de la docente Nancy Godoy, una de las docentes reflejó la angustia del sector declarando: «Sentimos desprotegidos de todo, de todo». Pese al amedrentamiento y las presiones ministeriales, la comunidad educativa exige trabajar sin miedo a represalias y en condiciones dignas.
Fuente Enterate


