Una trágica muerte ocurrida en las últimas horas en la Ruta Provincial 306, a la altura de San Andrés, encendió una profunda indignación social y puso nuevamente en evidencia las pésimas condiciones de infraestructura vial que atraviesan los tucumanos. Lejos de tratarse de un hecho aislado, vecinos y usuarios de la zona alzaron la voz para denunciar que la tragedia es la consecuencia directa de una arteria abandonada que opera como una permanente trampa mortal para quienes la transitan diariamente.
Las denuncias sobre el tramo de San Andrés exhiben una radiografía alarmante: una calzada extremadamente angosta, completamente deteriorada, repleta de pozos por todos lados y con una demarcación prácticamente inexistente, donde ni siquiera se cuenta con una línea central marcada que permita distinguir con claridad los carriles de circulación. A este peligroso panorama se suma la oscuridad absoluta durante las horas de la noche, producto de la falta de iluminación adecuada y la ausencia de señalización, elementos críticos que convierten a la traza en un riesgo constante para la vida.

El reclamo comunitario apuntó directamente contra los organismos de control y la gestión local de la zona. Habitantes del lugar criticaron al delegado comunal de San Andrés, señalando que los tramos de luz colocados meses atrás resultan del todo insuficientes frente al abandono generalizado que sufren. Bajo la consigna de que las vidas no se recuperan pero las rutas sí se arreglan, los vecinos exigieron una intervención urgente que incluya reparación integral, bacheo, demarcación y alumbrado completo para evitar que más familias tucumanas sigan perdiendo seres queridos.

Fuente Enterate


