El cantante santiagueño abrió su corazón en televisión, recordó el infierno mediático que vivió durante su romance con la actriz y contó qué era lo que realmente lo quebraba.
Pantuflas, una puerta que se abre y un cronista esperando con el micrófono en la mano. Esa escena, que para muchos famosos es parte de la rutina, para Rusherking fue una pesadilla. Y ahora, con el diario del lunes, se animó a contarlo todo.
El cantante fue invitado a Otro Día Perdido, el programa de Mario Pergolini en eltrece. Allí volvió sobre una de las etapas más expuestas de su vida: su relación con Eugenia “la China” Suárez.
Lejos de esquivar el tema, lo encaró de frente. “¡Qué mier… cuando se te viene todo ese mundo encima!”, soltó, con una sinceridad que descolocó al estudio.
Para entenderlo, hay que mirar de dónde viene. Rusherking es de Santiago del Estero y se define como alguien muy tímido. Por eso, el salto a Buenos Aires y a los titulares fue brutal.
“Llegué acá y me empezaron a pasar cosas y, de repente, en esa relación… me pasaron cosas que no me esperaba”, reconoció.
Lo que de verdad lo quebraba
Curiosamente, los rumores no eran lo peor. Según contó, podía tolerar que dijeran mentiras sobre él. Lo insoportable era otra cosa: no tener un solo momento de paz.
“Yo salía en pantuflas y tenía al reportero, al pelado con la cámara acá y al otro con el micrófono, y me quería morir”, describió.
Además, dejó un mensaje filoso para algunos periodistas. Según él, ciertos cronistas buscan hacerlo tropezar a propósito. “Los que son malos te preguntan la mayor pavada del mundo para que vos respondas la mayor pavada también”, disparó.
Hoy, aquella tormenta quedó atrás. En octubre se conoció su romance con Stef Jegier, azafata del programa de Guido Kaczka. Sin embargo, su relato dejó claro que el precio de la fama, a veces, se paga en pantuflas.
Fuente Enterate


