Un inmigrante ilegales bangladesí de 42 años, que permaneció apenas 48 horas detenido, fue liberado tras agredir sexualmente a una niña de 13 años.
La repudiable decisión fue tomada por una jueza de Turín, la cual basó su decisión en las «disculpas» ofrecidas por el delincuente, pese a que en la causa fueron considerados “graves indicios de culpabilidad”.
El episodio ocurrió en el barrio de Madonna di Campagna, cuando la menor salió de su casa para comprar comida para sus hermanos e ingresó a un pequeño supermercado donde trabajaba el inmigrante. Según la investigación, el hombre la habría obligado a soportar actos de naturaleza sexual dentro del establecimiento.

La adolescente logró escapar del comercio e, inmediatamente, llamó a su madre. Luego, la familia acudió a la Policía y se inició el procedimiento que terminó con la detención del sospechoso. Las cámaras de seguridad del local fueron determinantes para reconstruir lo sucedido y respaldar el relato de la menor.
La jueza consideró que existían “graves indicios de culpabilidad” y sostuvo que el relato de la adolescente resultaba lógico y coherente, además de encontrarse respaldado por las imágenes registradas en el supermercado.
Las grabaciones también mostraron que, pocos minutos antes del episodio denunciado por la menor, el hombre había abordado y acosado a otra clienta, de aproximadamente 40 años.

Lo liberaron por pedir «perdón»
Pese a estos elementos, el acusado quedó en libertad después de pasar solamente dos noches en prisión. Durante el interrogatorio sostuvo que nunca había cometido delitos y expresó arrepentimiento por lo ocurrido. “Me equivoqué. No he cometido nunca delitos, es la primera vez que sucede y estoy muy arrepentido”, declaró.
La jueza tomó en consideración su ausencia de antecedentes y su actitud colaborativa durante el interrogatorio. En lugar de continuar en prisión, el hombre deberá presentarse diariamente ante las autoridades para firmar.
La resolución, sin embargo, también reconoce la existencia de un “peligro concreto y actual” de que pueda cometer hechos semejantes. Aun así, ese riesgo no derivó en su permanencia tras las rejas.
La magistrada tampoco convalidó el arresto inicial al entender, según ella, que no estaba suficientemente acreditado un riesgo de fuga.
La decisión provocó una fuerte reacción y llevó al ministro de Justicia italiano, Carlo Nordio, a enviar inspectores al Tribunal de Turín para examinar el procedimiento que terminó con la liberación del agresor sexual.


