
Las acciones de Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, las dos compañías vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas, registraron fuertes caídas este viernes luego de la cadena nacional de Javier Milei, en la que el Presidente anunció un endurecimiento de las medidas contra las empresas que exploten recursos naturales en el territorio cuya soberanía reclama la Argentina.
El impacto fue inmediato en los mercados. Rockhopper llegó a registrar una caída cercana al 10% en Londres, mientras que Navitas también sufrió un fuerte retroceso en Tel Aviv. Durante la jornada, los papeles de Rockhopper se ubicaron alrededor de un 6,4% abajo, mientras que Navitas retrocedía más de 2%.
El movimiento se produjo apenas unas horas después del mensaje presidencial transmitido por cadena nacional. Milei fue contundente al advertir que la Argentina no permitirá que empresas extranjeras avancen con la explotación de recursos hidrocarburíferos en las islas mientras continúa el reclamo de soberanía argentino.
Milei anunció sanciones contra las empresas que exploten recursos en Malvinas
Durante su discurso, el Presidente presentó una nueva estrategia para elevar el costo económico, legal y diplomático de la explotación de petróleo en las Malvinas. El proyecto Sea Lion, operado por Navitas y con participación de Rockhopper, es uno de los principales proyectos de explotación de hidrocarburos que avanzan en la zona.
La Casa Rosada considera que estas actividades constituyen una explotación ilegítima de recursos pertenecientes a la Argentina y anunció que buscará ampliar las herramientas para sancionar no solamente a las compañías directamente involucradas, sino también a actores que colaboren con sus operaciones.
El Gobierno también anticipó medidas legislativas y judiciales destinadas a reforzar la posición argentina frente a las compañías que participen en actividades hidrocarburíferas en las islas.
El proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Norte de las Malvinas, es particularmente relevante por sus enormes reservas potenciales. La iniciativa contempla avanzar hacia la explotación offshore, con las empresas apuntando a comenzar la producción durante los próximos años.
Rockhopper y Navitas respondieron al Gobierno argentino
Después de la cadena nacional, las compañías salieron públicamente a defender el proyecto y aseguraron que las medidas anunciadas por Milei no modificarán sus planes.
Rockhopper informó que el proyecto opera bajo licencias otorgadas por el gobierno de las islas y respaldadas por el Reino Unido. Navitas sostuvo, en la misma línea, que las recientes medidas no deberían tener un impacto material sobre el desarrollo de Sea Lion ni sobre su cronograma.
Sin embargo, el mercado reaccionó de manera negativa. La caída de las acciones refleja la incertidumbre generada por el nuevo escenario político y el riesgo de que Argentina incremente la presión sobre las empresas involucradas en la explotación petrolera.
La reacción bursátil se convirtió así en uno de los primeros efectos concretos de la ofensiva anunciada por Milei para defender la soberanía argentina sobre las Malvinas y frenar la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.
La disputa por el petróleo vuelve a quedar en el centro
El endurecimiento de la posición argentina se produce además en un contexto internacional particularmente favorable para Buenos Aires, luego de recientes declaraciones de Donald Trump sobre la relación entre Estados Unidos, el Reino Unido y las Islas Malvinas. Milei destacó durante su discurso la importancia estratégica de la relación con Washington y sostuvo que existen nuevas condiciones internacionales para profundizar el reclamo argentino.
Mientras el Reino Unido reafirmó su respaldo a las autoridades de las islas y a las compañías petroleras, Milei dejó claro que su Gobierno está dispuesto a utilizar todas las herramientas disponibles para impedir que avance la explotación de petróleo que la Argentina considera ilegal.
La fuerte caída de Rockhopper y Navitas en los mercados internacionales mostró que el anuncio presidencial ya comenzó a tener consecuencias económicas para las compañías que están detrás del proyecto Sea Lion.


