Las dos principales firmas internacionales con licencia para operar el yacimiento petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas, salieron al cruce y le restaron importancia a las recientes advertencias del presidente Javier Milei, quien anunció sanciones severas para aquellas empresas que exploten recursos naturales en el archipiélago sin autorización de la República Argentina.
En un comunicado conjunto difundido en las últimas horas por la agencia EFE, la empresa británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum remarcaron que las licencias que poseen fueron «legalmente otorgadas» por el gobierno local de las islas y cuentan con el «apoyo total y continuo del gobierno británico».
«No esperamos que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto de Sea Lion, incluido el calendario para completar el desarrollo del proyecto», subrayaron las firmas en respuesta al discurso presidencial.
Previo a la difusión de este descargo oficial, la incertidumbre se había apoderado de los mercados financieros. Las acciones de ambas compañías llegaron a retroceder hasta un 10% en la bolsa de Londres, aunque con el correr de las horas la caída logró amortiguarse y recortarse al 5%.
Qué es el megaproyecto Sea Lion
El yacimiento offshore Sea Lion representa uno de los focos de mayor tensión económica y soberana en el Atlántico Sur. Se encuentra ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y a una profundidad de 450 metros.
Actualmente en fase de exploración, su desarrollo podría marcar el inicio formal de la extracción petrolera a gran escala cerca del archipiélago. Los números y plazos que manejan las petroleras reflejan la magnitud de la operación:
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Reservas estimadas: Según datos técnicos de Navitas, el yacimiento cuenta con 314 millones de barriles de reservas probadas y probables.
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Inversión millonaria: Se prevé una inyección inicial de US$ 1.800 millones hasta la obtención del primer crudo. A esto se sumarán otros US$ 2.100 millones para mantener la operatividad.
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Plazo de explotación: El proyecto, considerado viable desde su aprobación en diciembre de 2025, está proyectado para funcionar durante los próximos 30 años.
Además de Rockhopper y Navitas, existen otras firmas internacionales como la británica Borders & Southern y la canadiense JHI que también poseen licencias exploratorias vigentes en la zona, configurando un escenario complejo para los reclamos de soberanía energética impulsados por la Casa Rosada.
Fuente Enterate


