Un taller de carpintería en el barrio porteño de Chacarita se convirtió en el escenario de un sanguinario intento de asesinato. Un hombre fue detenido y puesto tras las rejas tras intentar ejecutar a su propio socio mientras este descansaba en una de las habitaciones del inmueble que compartían laboralmente.
Según la reconstrucción elaborada por el Ministerio Público Fiscal, el agresor ingresó sigilosamente armado con un revólver calibre .22 y efectuó dos disparos a quemarropa. Los proyectiles impactaron de lleno en el pómulo derecho de la víctima.
Sobrevivir a los tiros y al ahorcamiento
Lejos de perder el conocimiento, el hombre herido logró reaccionar instintivamente y se trabó en un dramático forcejeo para salvar su vida. Durante la pelea cuerpo a cuerpo, el atacante le apoyó el cañón del arma directamente en el cuello y llegó a gatillar al menos tres veces más, pero por una falla mecánica las balas no salieron.
Frustrado al ver que el arma se encasquilló, el agresor comenzó a amenazarlo de muerte a los gritos e intentó estrangularlo utilizando un cable que encontró en el taller. En un último y desesperado esfuerzo, la víctima logró zafarse de la asfixia, asomarse a una ventana y pedir auxilio. Los vecinos escucharon los alaridos, llamaron inmediatamente al 911 y permitieron que los efectivos de la Policía de la Ciudad irrumpieran en el lugar para reducir al sospechoso.
Prisión preventiva y cargos agravados
Tras la aprehensión en flagrancia, la auxiliar fiscal Natalia Pla solicitó que el acusado continúe privado de su libertad, medida a la que hizo lugar la jueza Karina Andrade, titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N.º 15.
El carpintero quedó formalmente imputado por homicidio simple en grado de tentativa, agravado por alevosía y por el uso de arma de fuego, a lo que se suma la portación de arma de fuego de uso civil condicional. La investigación quedó en manos de la Fiscalía N.º 5, encabezada por el fiscal Miguel Ángel Kessler.
Fuente Enterate


