El exjefe de Gabinete presentó su descargo frente a las observaciones realizadas sobre su evolución patrimonial. Su defensa atribuyó los movimientos cuestionados a ahorros en dólares, préstamos, ingresos familiares y operaciones con criptomonedas.
Qué respondió Adorni sobre sus ahorros y la mudanza
Manuel Adorni presentó ante la Justicia explicaciones sobre distintos movimientos de su patrimonio que habían generado dudas en una investigación sobre su evolución económica durante su paso por la función pública. La defensa sostuvo que el nivel de vida del exfuncionario y su familia se financió con ahorros en dólares, salarios, ingresos de su esposa, préstamos y rendimientos de inversiones, entre otras fuentes.
Uno de los principales argumentos estuvo relacionado con los dólares que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, mantenían fuera del sistema bancario. Según el escrito presentado por su abogado, Matías Ledesma, esos fondos provenían de ahorros familiares y ganancias vinculadas con inversiones en criptomonedas. La defensa sostuvo que se trataba de una práctica de ahorro en efectivo extendida en la Argentina y negó que esa circunstancia implicara por sí misma un origen ilícito.
Respecto de la mudanza desde un departamento ubicado en Asamblea 1132 hacia un inmueble de Miró 550, la defensa explicó que la decisión estuvo vinculada, entre otras razones, a cuestiones de seguridad. Según el escrito, el primer departamento no tenía cochera y la familia había tenido problemas con vecinos. También justificó la adquisición de una propiedad en el country Indio Cuá como una decisión familiar posterior a un episodio protagonizado por Adorni en la vía pública.
Tarjetas, propiedades y compras bajo investigación
El fiscal federal Gerardo Pollicita había solicitado explicaciones sobre 20 puntos vinculados con la evolución patrimonial del exfuncionario. Entre ellos aparecen las operaciones inmobiliarias, los gastos realizados con tarjetas de terceros y distintos consumos que la defensa buscó justificar individualmente.
Sobre las compras realizadas con tarjetas de sus entonces empleadas Gisela Kocsis y Laura Schiuma, Adorni aseguró que se trató de operaciones vinculadas con tareas de asistencia y compras puntuales, cuyos importes fueron posteriormente reintegrados. En el caso de una adquisición de colchones y ropa blanca por $8 millones, sostuvo que el pedido fue gestionado por Kocsis pero abonado en efectivo por su esposa. También explicó que unas consolas y proyectores comprados mediante Mercado Libre con la tarjeta de Luis Aluju eran para ese tercero.
En cuanto a sus propiedades, la defensa señaló que los pagos a la escribana Adriana Nechevenko fueron realizados en efectivo y facturados a nombre de Angeletti porque ella estuvo a cargo de los trámites. Para el departamento de Miró, se indicó que USD 30.000 entregados en efectivo surgieron de los ahorros familiares, mientras que el resto se habría financiado mediante un mutuo. Para el lote de Indio Cuá, valuado en USD 120.000, la explicación fue que USD 100.000 provinieron de un préstamo con garantía hipotecaria y los USD 20.000 restantes fueron aportados en efectivo por su esposa.
La defensa también cuestionó el monto atribuido a las refacciones de la vivienda de Indio Cuá. Frente a una estimación cercana a USD 245.000, sostuvo que los pagos que pudieron ser identificados alcanzaron unos USD 175.000 y citó un informe de parte que calculó el valor técnico de la obra en aproximadamente USD 174.955. En cuanto al nivel de consumo, los abogados aseguraron que los viajes, alquileres, educación y gastos cotidianos pudieron ser afrontados con los ingresos del matrimonio, ahorros previos y rendimientos financieros.
Fuente Enterate


