La histórica visita del papa León XIV a la Argentina, programada entre el 8 y el 11 de noviembre, ya puso en marcha una maquinaria logística sin precedentes. El secretario de Seguridad porteño, Maximiliano Piñeiro, brindó las primeras precisiones sobre el gigantesco dispositivo de contención que blindará las calles de la Ciudad de Buenos Aires durante los días que dure la estadía del Sumo Pontífice. El funcionario adelantó que se movilizará a unos 10.000 efectivos bajo un estricto esquema de control territorial.
El fenomenal despliegue demandará una articulación milimétrica entre las distintas jurisdicciones. Para garantizar el éxito de la custodia, se conformó un comando unificado que integrará a las fuerzas de seguridad de la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. Piñeiro explicó que la planificación comenzó hace más de dos meses con el objetivo de establecer responsabilidades claras y evitar la superposición de roles ante la masividad de los eventos pautados.
Las actividades centrales y la multitudinaria misa en Palermo
La agenda papal tendrá su epicentro más desafiante el próximo 9 de noviembre, cuando León XIV encabece una misa masiva en el Monumento de los Españoles, en el barrio de Palermo. Las autoridades estiman que la emblemática avenida del Libertador se verá desbordada por aproximadamente un millón de feligreses, aunque el predio está acondicionado para recibir un caudal aún mayor. Ese mismo día y en idéntica locación, se desarrollará el gran evento de la juventud, enfocado en un público familiar de todo el continente.
Además de este baño de masas al aire libre, el Sumo Pontífice mantendrá encuentros de carácter más protocolar y pastoral. Celebrará las vísperas junto a los obispos argentinos y los equipos sinodales en la emblemática Catedral Metropolitana, mientras que el 11 de noviembre protagonizará uno de los momentos más sensibles de su gira al visitar las instalaciones de la penitenciaría federal ubicada en Villa Devoto.
Cuatro anillos de contención bajo la lupa del Vaticano
Para blindar cada uno de los movimientos del líder religioso, el esquema operativo se estructuró sobre la base de cuatro anillos de seguridad concéntricos. El cordón más íntimo y cercano a la figura papal estará bajo la órbita exclusiva de las fuerzas federales, los representantes directos del Vaticano y la propia Gendarmería del Estado pontificio.
A partir de esa primera barrera de contención inquebrantable, se desplegarán los siguientes tres anillos que involucrarán al resto de los miles de agentes policiales convocados. El objetivo de esta estructura escalonada es filtrar progresivamente el flujo de personas, garantizar el normal desarrollo de las ceremonias religiosas y permitir que los fieles provenientes de distintos rincones del país puedan desplazarse con tranquilidad hacia los puntos de encuentro estipulados.
Fuente Enterate


