La pretendida unidad del peronismo en Yerba Buena comenzó a crujir mucho antes de lo previsto. Lo que nació como una herramienta digital para abroquelar a la dirigencia local de cara a los próximos desafíos electorales se transformó en las últimas horas en un verdadero ring político, exponiendo las profundas diferencias y la feroz carrera por las candidaturas en la llamada «Ciudad Jardín» del área metropolitana tucumana.
Un distrito clave en el mapa electoral tucumano
Yerba Buena concentra uno de los electorados de mayor poder adquisitivo de todo el Gran San Miguel de Tucumán, lo que la convierte en una plaza estratégica para todas las fuerzas políticas de la provincia. Ese peso específico explica por qué la definición de las candidaturas locales despierta tanta ansiedad entre los distintos sectores del peronismo, que ven en el municipio una oportunidad para recuperar terreno perdido frente al radicalismo y, más recientemente, frente al avance de La Libertad Avanza en la zona.
«Unidad YB», el grupo que terminó dividiendo
El epicentro de la discordia es un grupo de WhatsApp denominado «Unidad YB». Allí, la tregua duró poco: saltaron las alarmas ante el prematuro lanzamiento de postulaciones para disputarle la intendencia al actual jefe comunal, el radical Pablo Macchiarola, referente de Juntos por el Cambio en el distrito.
¿Hay un candidato ungido desde Casa de Gobierno?
El clima interno se caldeó cuando los integrantes del chat detectaron movimientos políticos que rompían el acuerdo de convivencia. Las miradas y los reclamos apuntaron directamente a Edmundo «Dady» Robles Ávalos, exfuncionario de Darío Monteros en Banda del Río Salí y actual operador del Ministerio del Interior en territorio yerbabuenense. De acuerdo a las filtraciones del propio grupo, a Robles Ávalos se lo acusó de impulsar tras bambalinas la candidatura de Juan Casañas, sugiriendo que esa postulación ya contaba con el visto bueno y la «venia» de la Casa de Gobierno provincial.
La reacción de los otros aspirantes al sillón municipal no se hizo esperar. Marcelo Albaca, excandidato a intendente que ya definió volver a competir por el municipio, fue uno de los que más levantó la voz en el grupo virtual, rechazando cualquier intento de imposición desde arriba. Raúl Ferrazzano, fiscal de Estado adjunto que también camina la ciudad con intenciones de ser el candidato de consenso, se plantó con dureza en la discusión. Tanto Albaca como Ferrazzano coincidieron en un argumento tajante dentro del chat: el gobernador Osvaldo Jaldo todavía no tomó ninguna decisión sobre las candidaturas en Yerba Buena, por lo que tildaron la movida de apresurada e inconsulta con la conducción provincial del PJ.
El fantasma de la división de 2023
La tensión actual revive los fantasmas de las elecciones de 2023, cuando la dispersión del voto peronista terminó facilitando el triunfo de Juntos por el Cambio en el municipio. En aquellos comicios, el PJ local se atomizó en tres ofertas electorales distintas bajo el cuestionado sistema de acoples: Marcelo Albaca por el Frente de Todos, Juan Casañas por Acción Regional y Alejandro Sangenis por Tucumán para la Victoria, este último alineado entonces con el jaldismo. Esa división, lejos de ser un dato menor, terminó siendo determinante para que la oposición se quedara con la intendencia que hoy ocupa Macchiarola.
Una interna que se adelanta al calendario electoral
El episodio expone las tensiones que atraviesa el peronismo tucumano a nivel municipal, en un momento en que el espacio necesita mostrar cohesión de cara a las elecciones de 2027 frente al avance de La Libertad Avanza en varios distritos del Gran San Miguel de Tucumán, entre ellos la propia Yerba Buena, donde el diputado nacional libertario Federico Pelli ya confirmó su candidatura a intendente. La disputa interna del PJ, sumada a la creciente ofensiva de LLA, configura un escenario de triple competencia -peronismo, radicalismo y libertarios- para uno de los municipios más disputados del área metropolitana.
La reforma política, telón de fondo de la discusión
La interna recrudece además en un escenario donde la reforma política sigue en el centro del debate provincial, con la Legislatura de Tucumán discutiendo cambios en el Código Electoral que podrían modificar las reglas del juego para los comicios municipales, incluyendo la eventual eliminación del sistema de acoples que en 2023 terminó perjudicando al propio peronismo local. Mientras la dirigencia de base se trenza en discusiones digitales por candidaturas anticipadas, el peronismo de Yerba Buena vuelve a mostrar que el camino hacia la unidad total está lejos de allanarse, y que la definición final -tal como remarcaron los propios protagonistas del chat- todavía depende de una palabra que solo puede pronunciar el gobernador Jaldo.
Fuente: Tucuman Digital


