Un inoportuno reclamo de la patronal del transporte buscó opacar la presentación del plan integral para la reforma del servicio público en San Miguel de Tucumán. En pleno debate sobre la optimización del sistema, Daniel Orell —referente de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT) y ladero de Jorge Berretta— intentó desviarla hacia la agenda tarifaria.
Durante su intervención, Orell pretendió poner en duda las mediciones vigentes exigiendo «sincerar el costo» del boleto y anunciando que AETAT mantenía conversaciones con la cátedra de Costos de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) para revisar las cifras.
Sin embargo, el dirigente empresarial fue frenado en seco por la postura de la intendenta Rossana Chahla. «Ya está hecho el costo», le remarcó de forma tajante la jefa municipal, descolocando el planteo de la entidad e instándolo a centrarse en el esquema operativo del servicio y en la calidad que reciben los usuarios, en lugar de presionar por nuevas subas.
El desubicado pedido de la cúpula de AETAT se produce, además, en el momento de mayor descrédito de la institución. Cabe recordar que la conducción de la cámara se encuentra bajo la lupa judicial tras las denuncias impulsadas por el empresario Sergio Gómez Sansone, quien expuso un presunto esquema de doble contabilidad, desvío de subsidios estatados hacia cuevas financieras e irregularidades en el reparto de los fondos.
Menos de un mes del último aumento del boleto
Cabe remarcar que este intento de AETAT por forzar un nuevo debate técnico se produce en vísperas de la inminente aplicación del último aumento aprobado por el Concejo Deliberante. Pese a que la tarifa urbana saltó de los $1.250 a $1.700.
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Fuente Enterate


