El fallecimiento de Gabriel García Verde reavivó las denuncias por las trabas burocráticas e interrupciones en la entrega de insumos a pacientes con enfermedades crónicas y graves. El jubilado, que padecía cáncer y dependía de la asistencia estatal, falleció el sábado 1 de agosto de 2026 sin haber obtenido la aprobación de la medicación oncológica que le había sido prescrita.Su caso se había tornado público semanas atrás, cuando expuso la interrupción de las prestaciones y el rechazo en la renovación de un tratamiento de $98.000 anunciado por el PAMI a comienzos de año.
La situación de García Verde había tomado difusión tras una entrevista brindada el pasado 22 de julio de 2026 al canal Diagonales Stream. En esa oportunidad, el jubilado relató la degradación de su estado de salud, que incluyó una pérdida de peso de 52 a 43 kilos en un período de dos meses. «Me estoy muriendo de a poco», había manifestado durante la transmisión al describir la falta de respuestas por parte de la obra social de los jubilados y pensionados.
A la par de las barreras en el acceso a la salud, García Verde afrontaba una delicada situación social. Percibía el haber mínimo y debía apelar a la solidaridad de los pasajeros del subterráneo para afrontar el pago del alquiler de una habitación en la zona de Once y cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Como forma de protesta y para recibir ayuda directa, había difundido una cuenta de Mercado Pago bajo el alias «ANDACA», en referencia a la inacción institucional que finalmente desencadenó su deceso.
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