En el mes de febrero, una niña de 12 años que buscaba iniciar un proyecto como influencer se acercó al barrio Juan XXIII para documentar un desalojo que se estaba efectuando en el lugar. Aunque los videos evidencian que la menor no arrojaba piedras, a diferencia de varios adultos presentes, fue repentinamente apresada y subida a un patrullero.
Las imágenes de la niña esposada en el Hospital Avellaneda se viralizaron junto a los videos de su madre persiguiendo a las camionetas policiales, exigiendo saber por qué oficiales masculinos se llevaban a su hija.
Tucumán: una nena de 12 años, detenida y esposada tras hacer un vivo de TikTok
«Le metió las manos en los pechos»: La denuncia de abuso
Durante el procedimiento, la menor sufrió un gravísimo hecho de violencia física y de índole sexual. La defensa de la familia solicitó una cámara Gesell para ampliar la imputación e investigar «un presunto abuso sexual sin acceso carnal» cometido por un sargento.
Damiana, la madre de la víctima, relató con impotencia las vejaciones que sufrió su hija cuando intentaron secuestrar su celular. En sus propias palabras, denunció: «Él le metió las manos en los pechos y la mano en la parte de la vagina para sacarle el teléfono. E incluso se tomó el atrevimiento de romperle, tirar el teléfono en el piso y romperlo». La madre no dudó en calificar a este policía como un «degenerado» y un «pervertido» que no debería seguir trabajando en la fuerza.
Gas pimienta y agresiones ante el pedido de auxilio
Al ver que se llevaban a su hija, Damiana se interpuso ante los patrulleros rogando que el procedimiento se hiciera de manera correcta y que la menor fuera acompañada por personal femenino. Mientras la niña gritaba desesperada «Mamá, por favor, ayuda», la respuesta policial hacia la madre fue brutal: recibió golpes en las costillas, fue tirada boca abajo, esposada y una oficial le arrojó gas pimienta en la cara.
El abuso no se detuvo ahí. Cuando la niña volvió a suplicar ayuda por una rendija del patrullero, la policía la atacó de la misma forma: «Viene la muchacha que me tira a mí el gas pimienta en la boca y (…) le ha echado toda la carita y ella seguía con un masculino». La madre fue mantenida detenida sin justificación alguna durante 4 horas, y la niña estuvo retenida cerca de 6 horas hasta que la presión de la periodista Mariana Romero ayudó con su liberación. Durante este tiempo, la policía se negó sistemáticamente a dar explicaciones a la prensa sobre los motivos de la detención y el paradero de la menor.
Las amenazas policiales y el abandono del Estado
Tras el traumático suceso, la menor enfrenta graves secuelas psicológicas que cambiaron su vida por completo. Damiana explica que su hija «se levanta de noche con pesadilla, ha bajado las notas de la escuela, o sea, ha cambiado completamente«. Ante este cuadro, la familia denuncia una clara violencia institucional, remarcando que el Estado los dejó «a la deriva» y nunca les brindó ningún tipo de asistencia psicológica.
A esto se le suman las graves intimidaciones que sufrió la niña por parte de los oficiales para que no hablara de los abusos. La menor recibió la siguiente amenaza: «Más vale que cuando vos hables algo, eh, ya sabes que nosotros te vamos a buscar y te vamos a encontrar».
Un proceso judicial lento e insuficiente
Pese a que los hechos ocurrieron en febrero, recién en agosto se llevó a cabo la audiencia de formulación de cargos. Los cuatro policías implicados (un sargento, un cabo y dos mujeres del personal transitorio) fueron imputados por abuso de autoridad, privación ilegítima de la libertad y falsedad ideológica.
Indignante para la familia es que los efectivos recibieron medidas de menor intensidad que les permiten seguir trabajando prestando servicios en la fuerza. La propia jueza de la causa cuestionó duramente a la Fiscalía, considerando que los cargos estaban mal formulados y resultaban insuficientes, y exhortó a que la investigación se lleve a cabo con perspectiva de niñez porque la víctima fue vejada y expuesta. Hoy, el desesperado reclamo de su madre es que el caso no quede impune y que los culpables paguen por lo que le hicieron a una niña de tan solo 12 años.
🚨AHORA | «Un degenerado y un pervertido así no puede ser policía»
Violencia institucional en Tucumán: policías imputados por detención ilegal y abuso a una nena de 12 años. pic.twitter.com/7lSDIDfcNR
— Enterate Play (@EnteratePlay) August 6, 2026
Fuente Enterate


