La reforma y actualización del Código de Planeamiento Urbano de San Miguel de Tucumán ingresó en una etapa decisiva tras las audiencias públicas desarrolladas en el Concejo Deliberante. Durante los encuentros de consulta, especialistas de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán (FAU-UNT), autoridades del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano (IPVDU) y el secretario de Obras Públicas municipal, Claudio Bravo, presentaron diagnósticos integrales orientados a rediseñar el crecimiento de la capital, atender la demanda habitacional y encarar soluciones de fondo para las inundaciones recurrentes.
Desde la FAU-UNT, la exposición liderada por Natalia Czytajlo remarcó la urgencia de establecer un modelo urbano con perspectiva metropolitana que defina zonas urbanizables, áreas de preservación e integración entre barrios para reducir brechas de desigualdad. En tanto, desde el IPVDU, su titular Hugo Cabral advirtió que el 37,15% de los barrios capitalinos se construyeron mediante vivienda social e impulsó propuestas clave: la cesión temporal de baldíos privados para uso público, recargos impositivos a propietarios de inmuebles abandonados u ociosos y la reserva de suelo vacante para infraestructura comunitaria y soluciones de densidad media.
Por su parte, la gestión municipal conducida por la intendenta Rossana Chahla expuso los avances del Plan Director de Desagües Pluviales. Claudio Bravo detalló que el municipio opera sobre un sistema de drenaje con más de 65 años de antigüedad, de capacidad insuficiente y con severas deficiencias hidráulicas.
Para revertir esta situación, se avanza en un plan de contingencia que incluye obras como la del barrio 360 Viviendas y la búsqueda de financiamiento para el Colector Norte-Panamá —una traza de 9,2 kilómetros desde Campo Norte hasta el río Salí— ideado para interceptar los caudales del norte antes de que colapsen el canal Sur y la zona baja de la ciudad.
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