Agosto de 2026 continúa ofreciendo diferentes espectáculos para los aficionados a la astronomía. Después del eclipse solar total del 12 de agosto, las miradas volverán a dirigirse hacia el cielo pocos días más tarde, aunque esta vez el protagonista será Venus.
El 15 de agosto, el planeta alcanzará lo que los astrónomos denominan máxima elongación oriental. Aunque el nombre puede parecer complejo, se trata de un fenómeno sencillo de comprender: visto desde la Tierra, Venus llegará a uno de los puntos en los que aparece más separado del Sol en el cielo.
Esta posición genera condiciones particularmente favorables para encontrarlo después de la puesta del sol. Su intenso brillo también facilita considerablemente la observación: no será necesario contar con un telescopio para distinguirlo.

Venus brillará con una magnitud aproximada de -4,4 y podrá localizarse hacia el oeste durante el crepúsculo. Además, permanecerá como uno de los objetos más destacados del cielo vespertino durante las próximas semanas.
Cuándo será el fenómeno astronómico de Venus
La máxima elongación de Venus ocurrirá el 15 de agosto de 2026 alrededor de las 6 UTC. En ese momento, el planeta alcanzará una separación angular respecto del Sol cercana a los 46 grados.
La hora exacta marca el momento astronómico de la máxima elongación, pero esto no significa que sea necesario intentar observar Venus precisamente entonces. De hecho, el mejor momento para buscarlo será después de la puesta del sol, cuando comience a oscurecer.
Para comprender el fenómeno, hay que tener en cuenta la posición de Venus dentro del sistema solar. Al encontrarse en una órbita más cercana al Sol que la Tierra, desde nuestro planeta nunca parece alejarse demasiado de la estrella.

Por este motivo, Venus puede aparecer en dos grandes momentos del día: antes del amanecer o después del atardecer. De allí provienen sus conocidos apodos de “lucero del alba” y “lucero vespertino”.
Cuando alcanza su máxima elongación oriental, se encuentra hacia el este del Sol desde nuestra perspectiva y, como consecuencia, permanece visible durante un tiempo después de que la estrella desaparece bajo el horizonte.
En esta oportunidad llegará a aproximadamente 46 grados de separación, muy cerca del máximo posible para Venus, que ronda los 47,3 grados.
Esto hará que mediados de agosto sea un momento especialmente interesante para observarlo en el cielo vespertino.
Cómo ver Venus durante su máxima elongación
Observar el fenómeno será relativamente sencillo debido al brillo del planeta. La recomendación principal será buscar un lugar con el horizonte oeste lo más despejado posible y comenzar la observación después de la puesta del sol.
Una vez que disminuya la claridad del crepúsculo, Venus debería destacarse como un punto extremadamente brillante. A simple vista tendrá la apariencia de una “estrella”, aunque en realidad se trate de un planeta.
Para reconocerlo, pueden seguirse estos pasos:
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Esperar a que se ponga el Sol. No se debe mirar directamente al Sol para intentar encontrar Venus mientras todavía se encuentra sobre el horizonte.
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Buscar un horizonte oeste despejado. Los edificios, árboles o montañas pueden dificultar la observación si el planeta se encuentra relativamente bajo.
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Alejarse de luces intensas si es posible. Venus es suficientemente brillante para observarse incluso desde ciudades, aunque un cielo más oscuro permitirá disfrutar mejor del fenómeno.
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Buscar uno de los puntos más brillantes del cielo. Con una magnitud cercana a -4,4, Venus será muy fácil de distinguir cuando las condiciones meteorológicas sean favorables.
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Utilizar binoculares o telescopio solo de manera opcional. No serán necesarios para verlo, pero permitirán obtener otra perspectiva del planeta.


