La pregunta surgió a partir de los recientes terremotos registrados en distintos puntos de Sudamérica: ¿puede ocurrir un sismo de gran magnitud en Tucumán? La respuesta de la especialista Lidiana del Valle Abascal fue contundente: sí puede producirse un sismo destructivo en San Miguel de Tucumán, aunque el escenario geológico de la provincia es diferente al de otras regiones recientemente afectadas.
La especialista explicó en que el riesgo sísmico no depende únicamente de la magnitud de un eventual terremoto. También intervienen la amenaza, la vulnerabilidad y la exposición. Mientras la existencia de estructuras geológicas capaces de generar movimientos sísmicos forma parte de un fenómeno natural que no puede evitarse, la preparación de las ciudades, la calidad de las construcciones y la planificación urbana sí pueden reducir considerablemente las consecuencias.
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Tucumán tiene un escenario sísmico diferente al de Colombia
Abascal explicó que Tucumán no se encuentra en las mismas condiciones tectónicas que Colombia. Mientras el sismo que afectó recientemente a ese país tuvo relación con estructuras ubicadas a unos 100 kilómetros de profundidad, Tucumán se encuentra aproximadamente a 400 kilómetros de ese esquema de interacción de placas.
Sin embargo, eso no significa que la provincia esté libre de terremotos. La especialista señaló que existen fallas geológicas ubicadas entre la superficie y los 60 kilómetros de profundidad que pueden generar movimientos sísmicos en el territorio tucumano. Por eso, aunque el escenario sea diferente, la probabilidad de que ocurra un sismo existe.
El verdadero problema: qué tan preparada está la ciudad
Uno de los principales conceptos planteados durante la entrevista fue el de riesgo sísmico, entendido como la combinación entre la amenaza natural, la vulnerabilidad y la exposición de una población.
En ese sentido, Abascal fue clara al analizar la situación de San Miguel de Tucumán: la ciudad no estaría suficientemente preparada para afrontar un evento sísmico destructivo. La vulnerabilidad está relacionada, entre otros aspectos, con las características de los edificios, las calles, los servicios esenciales, las líneas eléctricas, el cableado y toda la infraestructura necesaria para el funcionamiento de una ciudad.
La especialista también puso el foco en el tipo de suelo sobre el que está asentada la Capital tucumana. Según explicó, se trata de terrenos relativamente sueltos y arcillosos, con sectores que pueden presentar saturación de agua. Estas condiciones son relevantes porque determinados tipos de suelo pueden amplificar el movimiento de las ondas sísmicas.
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La diferencia entre un desastre y una ciudad preparada
Para explicar la importancia de la infraestructura, Abascal comparó dos terremotos ocurridos en 2010. Uno de ellos fue el de Haití, de magnitud 7, que provocó alrededor de 200.000 muertes y afectó a unos 100.000 edificios. Ese mismo año, otro terremoto de magnitud 7,2 registrado en Baja California tuvo consecuencias humanas y materiales mucho menores.
La diferencia, según la especialista, no estuvo solamente en la magnitud del fenómeno, sino fundamentalmente en la vulnerabilidad y la exposición de las poblaciones afectadas. El ejemplo demuestra que un terremoto de características similares puede tener consecuencias completamente diferentes dependiendo de la preparación, las construcciones y la infraestructura existente.
Otro caso utilizado para explicar este fenómeno fue el terremoto de México de 1985. Aunque el epicentro se encontraba a unos 400 kilómetros de la Ciudad de México, las características del suelo sobre el que está construida parte de la capital mexicana provocaron una amplificación significativa de las ondas sísmicas, agravando el impacto del terremoto.
La conclusión planteada por la especialista es que Tucumán no puede evitar que ocurra un sismo, pero sí puede trabajar para reducir sus consecuencias. Para ello resulta fundamental estudiar las fallas geológicas, conocer las características del subsuelo, evaluar las construcciones existentes y desarrollar políticas de prevención y preparación ante una eventual emergencia.
La pregunta ya no es solamente si puede temblar en Tucumán, sino qué tan preparada está la provincia para cuando ocurra.
Fuente Enterate


