El pedido de justicia resuena con fuerza en los tribunales. A casi tres años del horroroso crimen que conmocionó a la localidad de Villa Elvira, en La Plata, comenzó el juicio oral contra Juan Ramón Navarrete, el hombre acusado de haber asesinado a puñaladas a su pareja, Cecilia Araceli Góngora (35), frente a sus cuatro hijos menores de edad.
El debate se lleva adelante ante el Tribunal Oral Criminal V de La Plata, compuesto por los jueces Ezequiel Medrano, Carmen Palacios y Lucas Massachesi. Para el fiscal a cargo de la acusación, Lucas Domski, el caso constituye un claro femicidio, delito que contempla como única pena posible la prisión perpetua.
La madrugada del terror y una fuga desesperada
El brutal ataque ocurrió el 5 de octubre de 2023 en una vivienda ubicada en la intersección de las calles 122 bis y 612. La reconstrucción de los investigadores determinó que, alrededor de las 2 de la madrugada, se desató una violenta discusión que culminó cuando Navarrete tomó un cuchillo de cocina y atacó a Góngora.
Alertados por los gritos, los vecinos llamaron al 911. Al ingresar a la casa, la Policía se encontró con una escena escalofriante:
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Manchas de sangre esparcidas por distintos sectores del domicilio.
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Los cuatro hijos de la pareja (de entre 6 y 16 años en ese momento) en estado de shock.
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La víctima tendida en el piso de una habitación. A pesar de las maniobras de RCP, falleció antes de que llegara la ambulancia del SAME.
La autopsia posterior confirmó que Góngora había recibido cuatro puñaladas mortales: en la cara, en el cuello, debajo de una mama y en la espalda. El agresor, por su parte, escapó del lugar de los hechos y fue capturado horas más tarde, escondido en un descampado de la zona.
Aunque no existían denuncias formales previas, allegados a la víctima confirmaron que Góngora sufría un constante hostigamiento. «Él no la dejaba hacer nada, la sofocaba, la controlaba», relató una compañera de la víctima.
La polémica declaración del hijo y la estrategia de la defensa
El inicio del debate oral estuvo marcado por una fuerte controversia familiar. El hijo mayor de la pareja, que hoy tiene 20 años y fue testigo presencial del asesinato, decidió declarar frente al tribunal asegurando que, gracias a su acercamiento a la Iglesia, había perdonado a su padre.
Esta postura generó un profundo dolor en el entorno de la víctima. Jesica, hermana de Cecilia, cruzó el testimonio:
«A todo se nos suma el dolor de comprobar que el hijo mayor acaba de testificar a favor de su padre con declaraciones incorrectas e indebidas. Lo escuché declarar y está muy influenciado por la familia paterna. Esperamos que él sea condenado por la memoria de Cecilia».
En paralelo, la defensora oficial Verónica Garganta busca que Navarrete sea declarado inimputable, argumentando que actuó bajo los efectos de un consumo excesivo de estupefacientes. Sin embargo, el fiscal Domski aclaró que las pericias psicológicas y psiquiátricas realizadas hasta el momento son contundentes: el acusado comprendía la criminalidad de sus actos y podía controlar sus impulsos.
A la espera de nuevas testimoniales y de la ampliación de pericias médicas, el tribunal evalúa si, antes de los alegatos, el propio imputado decidirá romper el silencio por primera vez.
Fuente Enterate


