De una deuda de menos de un millón a casi $20 millones
Jacquelin todavía recuerda que el primer préstamo que pidió era inferior al millón de pesos. Había atravesado un problema económico luego de que le cortaran una pensión y recurrió a una prestamista para conseguir dinero. Lo que parecía una solución terminó, según su relato, convirtiéndose en una deuda de casi $20 millones.
Cuando intentó retomar los pagos, la cifra que le reclamaban había aumentado considerablemente. “Cuando quise volver a pagarle me dijo que la deuda estaba en 5 millones y medio”, contó. A partir de ese momento, aseguró que comenzaron los insultos, llamadas y mensajes constantes. “En 5 minutos estamos en tu casa, bancate la toma”, le habrían advertido.
La situación también involucró bienes personales. Jacquelin contó que tenía una amasadora que actualmente valdría unos $2,5 millones, pero que la prestamista habría pretendido tomar por $300.000. Finalmente, según su relato, entregó además dos freidoras para intentar saldar parte de lo adeudado.
Amenazas, refinanciaciones y una deuda que no terminaba
La segunda historia fue relatada por una mujer que decidió preservar su identidad. Necesitaba dinero para afrontar las terapias de su nieto y comenzó a recurrir a préstamos. Uno de ellos fue de $300.000, por el que debía devolver siete cuotas de $90.000.
El problema, según contó, apareció con los atrasos. Aunque conseguía reunir el dinero de las cuotas, los intereses seguían acumulándose. “Me quedaban los atrasos. Se lo empecé a discutir, tenía casi 700 mil en atrasos”, explicó. Cuando dijo que ya no podía continuar pagando, aseguró que recibió nuevas presiones: “Sacá la plata de donde sea, si no vamos a hacer lío”.
La mujer también relató que la habrían amenazado con realizar pintadas en las paredes de su vivienda y empapelar la cuadra. Ante la imposibilidad de cancelar la deuda, terminó recurriendo a otro préstamo para pagar el anterior. La última refinanciación, según explicó, fue de tres cuotas de $750.000, lo que terminó generando una nueva deuda.
Ambos testimonios exponen una dinámica similar: una necesidad económica urgente lleva a pedir dinero, los intereses y atrasos hacen crecer la deuda y, cuando la persona ya no puede afrontar los pagos, aparecen las presiones y amenazas. En el caso de estas dos mujeres, lo que comenzó como una ayuda económica terminó convirtiéndose en una situación que describen como una verdadera pesadilla.
Fuente Enterate


