La Municipalidad de La Calera ya despejó más de 3.600 metros de canales y arroyos, a los que se suman tareas de limpieza sobre la costa del río, en el marco de un operativo preventivo pensado de cara al fenómeno de El Niño, que suele traer lluvias más intensas a la región.
Los trabajos se ejecutan íntegramente con maquinaria y herramientas propias del municipio, dentro del Plan Hídrico Integral que el intendente Fernando Rambaldi puso en marcha desde el arranque de su gestión. El plan dio origen a la primera Secretaría de Agua y Saneamiento de la ciudad e incluyó la incorporación de vehículos 0 km, entre ellos una retropala, un camión cisterna y una minicargadora.
Esa inversión es la que hoy le permite a La Calera encarar la limpieza de sus cauces sin depender de terceros. Contar con parque automotor propio le dio al municipio capacidad de respuesta inmediata y, al mismo tiempo, un ahorro de millones de pesos que antes se iban en el alquiler de maquinaria.

Canales obstruidos tras años de gestiones peronistas en La Calera
Lo hallado por los equipos municipales refleja en qué condiciones llegó la ciudad: en canales, tuberías y debajo de puentes apareció basura acumulada durante años, un indicio de que ese mantenimiento quedó descuidado a lo largo de las gestiones peronistas que gobernaron La Calera.
Un cauce tapado es un riesgo concreto cuando llueve fuerte, porque el agua que no logra escurrir termina invadiendo calles y viviendas. Desde el municipio insisten en que la prevención es la herramienta más eficaz frente a los eventos climáticos extremos que se avecinan.

El Plan Hídrico Integral sigue sumando obras en La Calera
El operativo continuará en las próximas semanas sobre otros sectores de la ciudad, con la meta de llegar a la temporada de lluvias con los cauces en condiciones.
Esa tarea se suma a otras obras del Plan Hídrico Integral, como la renovación de cañerías, la mejora de las estaciones de bombeo y la instalación de nuevos medidores, en una red de agua que había pasado más de dos décadas sin inversiones.
Con maquinaria propia, planificación y un trabajo que no se interrumpe, la gestión de Rambaldi deja a la vista algo que durante años no ocurrió en La Calera: cuidar la ciudad antes de que llegue la emergencia, en lugar de salir a reaccionar cuando el agua ya invadió las calles.



