El avance de la investigación por el estremecedor femicidio de Aixa Mili, ocurrido el pasado 30 de septiembre en el partido bonaerense de Tigre, sumó en las últimas horas la contundente declaración de su entorno familiar. Antonio, el padre de la víctima, rompió el silencio e insistió en que el principal acusado y expareja de la joven, Alejandro Daniel Sofía (25), no actuó solo. Según su firme hipótesis, el presunto asesino contó con una red de cómplices que le facilitaron la logística y lo ayudaron a mantenerse prófugo de la Policía durante 36 horas.
La escena del crimen, descubierta por el propio padre al regresar de su jornada laboral nocturna, reveló la perversidad del agresor. El cuerpo de la joven fue hallado sin vida junto a una vieja fotografía de la pareja. «La dejó para simular que se suicidó», detalló Antonio. Esta macabra maniobra para desviar el foco de la investigación fue avalada rápidamente por los peritos policiales, quienes confirmaron el asesinato. Para la familia, el móvil del crimen no fue el despecho, sino una clara venganza: la víctima lo había denunciado previamente y el agresor «no le perdonó haberlo mandado preso».
Una espiral de violencia anunciada y fallas en la protección
El calvario de Mili había comenzado mucho antes de su trágico final. La relación había terminado de la peor manera y el acusado la hostigaba de forma constante. El límite llegó cuando Sofía la arrinconó, la arrojó a una zanja e intentó estrangularla. Tras lograr escapar con la ayuda de una vecina, la joven radicó la denuncia formal, recibió asistencia psicológica y la Justicia le otorgó un botón antipánico.
En diciembre del año pasado, el agresor fue detenido y pasó seis meses en prisión, pero hace apenas 70 días recuperó su libertad a pesar de contar con graves antecedentes penales por violencia de género y robo. La noche previa al crimen, padre e hija mantuvieron su habitual contacto telefónico. Su último mensaje fue a la medianoche. Como la puerta principal no presentaba signos de haber sido forzada, los investigadores sospechan que el femicida logró engañarla para que le permitiera el ingreso, aprovechando que ella se encontraba sola y sin margen para accionar el dispositivo de alerta.
El video de distracción y la pista judicial de los encubridores
En medio de su fuga, el imputado publicó un video en redes sociales despidiéndose e insinuando que atentaría contra su propia vida. Sin embargo, el padre de la víctima desestimó esta maniobra desde el primer minuto, argumentando que se trataba de una puesta en escena para frenar la búsqueda.
Ahora, la fiscalía interviniente concentra sus esfuerzos en un dato clave aportado por los propios familiares: el hallazgo de una soga en la casa de la abuela del sospechoso. Este elemento de prueba refuerza la teoría de que terceras personas le facilitaron las herramientas necesarias para cometer el femicidio y le brindaron cobertura legal para evadir el accionar de la Justicia.
Fuente Enterate


