
Lejos de significar un costo para los contribuyentes norteamericanos, la operación demostró la máxima eficiencia del capitalismo al generar ganancias concretas. Citando análisis de El Cronista e Informe Digital, la estrategia permitió “generar ganancias para el pueblo estadounidense con un swap de monedas plenamente garantizado” entre bancos centrales.
Según datos oficiales, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) canceló puntualmente USD 2.500 millones utilizados de dicha asistencia y abonó USD 17,7 millones en concepto de intereses. En enero de 2026, Scott Bessent confirmó que la Argentina había saldado la totalidad de la disposición del swap, dejando el saldo en pesos del ESF nuevamente en cero.
En el ámbito estrictamente diplomático y financiero, la alianza entre ambas naciones continúa consolidándose al más alto nivel. Hace un mes, Scott Bessent mantuvo un encuentro bilateral clave con el Ministro de Economía, Luis Caputo, en la ciudad de Asheville, Carolina del Norte, durante la cumbre del G20, ratificando el apoyo total a la hoja de ruta libertaria.
Los efectos de esta hegemonía conservadora repercuten con fuerza en todo el continente: la ola favorable se potenció con el triunfo de Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. Como reflejo inmediato de esta renovada confianza internacional, los activos argentinos experimentaron una fuerte suba, mientras que el indicador de riesgo país se desplomó drásticamente hasta alcanzar los 614 puntos básicos.


