
Taiwán y Belice, cuyo canciller también fue sancionado, rechazaron la medida, y el Departamento de Estado de los Estados Unidos advirtió que se opone a la coerción de China contra los países de nuestro hemisferio por ejercer sus derechos soberanos.
En estos tres años aprendí que el servicio público exige decisiones cuyo impacto se mide en décadas. Esta sanción es, en el fondo, una certificación de que lo que venimos haciendo desde 2023 es el camino correcto. Por eso mi respuesta es seguir trabajando, y con más fuerza. Vamos a acelerar cada proyecto con Taiwán: Yguazú Digital, el Parque Tecnológico, la Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay y el sistema nacional de información en salud, que ya funciona en 1.000 establecimientos públicos.
Las naciones soberanas no necesitan coincidir en todo para tener relaciones constructivas, pero la reciprocidad y el respeto a la independencia no se negocian. O se respeta nuestro derecho a definir nuestra política exterior, o no se respeta. El año próximo, Paraguay y Taiwán cumplirán 70 años de relaciones ininterrumpidas, y esa relación nunca va a estar sobre la mesa de negociación.
La libertad no se negocia, ni se congela, ni se sanciona. El Paraguay es una democracia que decide por sí misma, y vamos a seguir construyendo nuestro futuro junto a quienes comparten esos valores.


