Luego de que la resolución judicial dejara firme la absolución de las exparejas de la víctima, la Cámara Conclusional y la Corte Suprema de Justicia de Tucumán ordenaron impulsar una línea investigativa centrada en la familia Jiménez, vecinos de la joven estudiante, reveló LA GACETA.
Testimonios de acoso, registro de llamadas e indicios biológicos en la escena
El expediente sitúa bajo sospecha a Jorge Hernán Jiménez, a su padre Juan Pedro y a su hermano Juan Marcelo, a partir de evidencias acumuladas durante las audiencias orales. En este sentido, familiares de la víctima —entre ellos su madre Rosa del Carmen Racedo y su hermana María Sofía— revelaron que Paulina padecía reiteradas insistencias telefónicas e invitaciones por parte de los imputados. Asimismo, los análisis técnicos elaborados por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) verificaron llamadas no contestadas desde las líneas de la familia vecina en las horas previas a la desaparición, coincidiendo con peritajes bioquímicos que detectaron coincidencias morfológicas entre muestras capilares halladas en la remera y mano de la joven con el perfil de Jorge Jiménez.
Por consiguiente, los elementos biológicos y las comunicaciones telefónicas fundaron la necesidad de reabrir el examen pericial sobre el entorno vecinal.
Inspección de vehículos y la postura del tribunal frente al planteo fiscal
El tribunal examinó las inconsistencias relativas al traslado del cuerpo y los medios de movilidad utilizados en 2006. En este sentido, los jueces destacaron que Juan Marcelo Jiménez conducía un automóvil Renault 9 rojo afectado al servicio de remís —de idénticas características al abordado por Paulina a la salida del boliche—, mientras que su padre disponía de un camión estacionado frente al complejo habitacional de la calle Estados Unidos. Asimismo, la Corte tucumana desestimó de forma categórica los recursos que buscaban frenar las actuaciones, ratificando la obligación de agotar todos los indicios pendientes.
Fuente Enterate


