La zona de La Costanera atraviesa una situación crítica marcada por el consumo problemático de estupefacientes, la vulnerabilidad económica y la ausencia de asistencia institucional. En un reciente informe presentado en el programa El Avispero, el testimonio de Mario, un vecino del lugar, visibilizó la dramática realidad que golpea a las familias de la zona.
Al ser consultado sobre el consumo y la venta de drogas en el barrio, el entrevistado fue contundente respecto al rol de las fuerzas de seguridad: «Aquí en la Costanera hay muchos que se drogan y venden. La policía no hace nada. Están sabiendo… le caen los milicos y llevan la plata y se van, llevan la plata y se van».
El drama tiene para Mario un rostro familiar, ya que su propio hijo padece problemas de adicciones. «Él viene para aquí, le damos de comer. Allá tiene otra casa, tiene su habitación que lo dejó a nosotros para que esté ahí, para que no ande en la calle. Pero él se droga y se va a la casa a dormir», relató con resignación. Además, destacó la ineficacia de los organismos estatales para brindar contención real, señalando que los agentes del CEPLA «van y le hacen una entrevista y salen de vuelta y siguen drogándose«.
«Lo peor de todo es que no encontramos una solución», lamentó. Su hijo, en medio de su padecimiento, ha llegado a deambular por diversas provincias, obligando a su familia a ir a buscarlo a Rosario cuando aún era menor de edad tras haber pasado por Chaco y Salta.
A la crisis sanitaria y de seguridad se le suma una economía de estricta subsistencia. Mario, quien cobra una jubilación que destina a pagar los servicios básicos de luz, gas y agua, trabaja diariamente recolectando cartón para poder alimentarse. «Tengo un lugarcito que me da un bar para que retire y estoy trabajando día a día, porque más de eso no hay que pedir», explicó. En un «día lindo», la recolección le permite juntar entre 30.000 y 35.000 pesos, una cifra que, según sus propias palabras, es solo «para comer, digamos. No te alcanza para más».
Las condiciones de infraestructura en La Costanera agravan el panorama y exponen a los vecinos a un foco infeccioso permanente. «Situación de cloaca no están habilitadas aquí en el barrio, se están llenando la casa para ahí para abajo… y tienen que sacar con haraganes porque está trancado», describió. A metros de su vivienda, la vera del río sirve como un basural donde los propios residentes arrojan desperdicios ante la falta de un servicio de recolección eficiente. «Tiran aquí, porque el camión pasa… y no te va a levantar», señaló. En medio de esa contaminación, frente al agua, se levantan precarias chozas donde sobreviven otros jóvenes a la intemperie: «Son adictos, tienen una chocita ahí. Son dos o tres vaguitos que se juntan y ya no lo aguantan más también la familia».
De cara a los próximos armados electorales, el escepticismo es total entre los habitantes del lugar. «Hay políticos aquí, pero que trabajan para políticos, pero no están haciendo nada realmente. Ellos te invitan a un acto político, una reunión que hacen ellos y nada más», concluyó Mario, resumiendo el sentimiento de una comunidad olvidada.
Fuente Enterate


