A diez años del fallecimiento de Matías Juárez, quien ingresó al Sanatorio San Lucas por una cirugía de amígdalas y salió sin vida, la causa sigue impune. La jueza Wendy Kassar dictó la absolución de los tres profesionales acusados, aceptando el pedido planteado por la fiscal Marta Jerez, madre de Mariana Rivadeneira quien ya había solicitado en 2020 el sobreseimiento de los acusados. Ante este dictamen, María Luna, madre del menor, expresó su profunda indignación por el prolongado y deficiente proceso judicial. En sus propias declaraciones, remarcó con firmeza: «Esperar 10 años para enfrentar un juicio, para tener a las tres personas que mataron a mi hijo, claramente ya no hay justicia». Asimismo, la mujer tildó el fallo como una resolución totalmente vergonzosa que revictimiza a la familia.
Las inconsistencias médicas y la desestimación de pruebas clave
La fiscalía justificó el pedido de absolución al sostener que el deceso del pequeño respondió únicamente a una contingencia médica. No obstante, la madre rechazó contundentemente ese argumento oficial señalando: «Decir contingencia médica es ya una falta de respeto para la víctima que es mi hijo». Luna denunció que no se valoró el informe de la junta médica, el cual indicaba que el niño requería un estudio angiotac no disponible en el sanatorio. Además, las pericias demostraron que el paciente salió del quirófano con entre un 40% y 45% menos de sangre en el cuerpo. Para sintetizar la gravedad de lo ocurrido, la madre sentenció: «Matías ingresó caminando al sanatorio San Lucas y me lo han entregado en un cajón».
Desigualdad ante la justicia y respuesta a los acusados
María Luna criticó duramente las diferencias en el trato de las autoridades según la condición social de las víctimas en la provincia. En ese sentido, aseveró: «Si Matías hubiera sido hijo de un juez, de un fiscal, de algún político, esto ya hubiera estado resuelto hace muchísimos años». Por otra parte, respondió a los intentos de victimización formulados por las defensas de los imputados durante el debate oral. La madre rechazó cualquier intento de arreglo económico o compensación monetaria enfatizando la dignidad de su reclamo. Sobre esta postura inquebrantable, manifestó: «Yo seré humilde, pero tengo dignidad y soy una trabajante, soy una laburadora que va a seguir luchando por Matías».
Apelación a casación y el compromiso de llevar la lucha a cortes internacionales
Lejos de rendirse tras la sentencia absolutoria, la querella representada por la abogada Silvia Furque de Fel ya formalizó el recurso de casación. María Luna advirtió que no cesará en sus manifestaciones ni en sus demandas públicas frente al establecimiento sanitario. Sobre el futuro de la causa, lanzó una clara advertencia a los médicos y al tribunal: «Esta batalla recién comienza y yo ya le he declarado la batalla a ellos, a los médicos y al poder judicial». Asimismo, confirmó que acudirán a la Corte Interamericana si es necesario para evitar que el homicidio quede impune. Finalmente, concluyó con una tajante declaración de resistencia: «La única manera es que a mí me callen es matándome. No me van a callar».
Fuente Enterate


