Al dar inicio este lunes al juicio oral por el brutal femicidio de Erika Antonella Álvarez (25), sus familiares expresaron su desgarrador testimonio exigiendo la pena de prisión perpetua para el principal acusado, el exmilitar Felipe Sosa (50).
El inicio del debate oral, los imputados y el reclamo de prisión perpetua
El proceso judicial, que se extenderá por más de un mes y medio con la declaración de más de 70 testigos, juzgará las responsabilidades penales de tres personas sentadas en el banquillo de los acusados. En este sentido, la acusación principal recae sobre Sosa como presunto autor del delito de femicidio, mientras que Justina Gordillo (48) —empleada de la Corte Suprema provincial y pareja del exfuerza armadas— y Jorge Orlando “Chicho” Díaz (40) enfrentan cargos por encubrimiento agravado.
La familia recordó que la causa ya cuenta con la condena previa a tres años de prisión efectiva impuesta en juicio abreviado a Nicolás Augusto Navarro Flores por destrucción de material probatorio. De esta manera, el entorno de la joven exige que el tribunal aplique las máximas sanciones previstas por el Código Penal.
El hallazgo del cuerpo, la pista tecnológica y la versión de la defensa
Los hermanos de la víctima repasaron las dramáticas circunstancias del reconocimiento del cadáver en el lugar donde fue descartado dentro de bolsas de residuos en un descampado. En este sentido, remarcaron que el rastreo del impacto del teléfono celular de la joven en la vivienda de Sosa en Yerba Buena fue el punto de partida que desarticuló las maniobras de impunidad, rechazando tajantemente la hipótesis defensiva que intentará argumentar una muerte accidental por sobredosis. Asimismo, manifestaron que el vaciamiento emocional dejado por el femicidio resulta irreparable, pero confiaron en que un fallo ejemplar brinde alivio institucional a las víctimas de violencia machista.
Fuente Enterate


