Datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmaron que entre junio de 2024 y julio de 2026 el sistema bancario argentino cerró 379 sucursales, eliminó 814 cajeros automáticos y redujo su personal en 11.641 trabajadores.
El repliegue de los bancos privados, el desplome de cajeros y las diferencias geográficas
La reestructuración del sistema financiero golpeó de manera asimétrica a los distintos sectores del mercado. En este sentido, la red total de sucursales cayó un 8,8% al pasar de 4.293 a 3.914 locales, siendo las entidades privadas de capital extranjero las que lideraron el recorte con una baja del 22,6% (233 sucursales menos).
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registró la mayor contracción proporcional con un descenso del 16,4%, mientras que en el interior del país se concentró el mayor impacto absoluto con el cierre de 174 puntos de atención. En contraposición, la banca pública mantuvo una estructura estable, perdiendo solo 8 sucursales e incorporando 44 cajeros automáticos a su parque operativo. De esta manera, las entidades estatales amortiguaron la pérdida de presencia física en las provincias.
La caída del empleo, las fusiones operativas y el avance del canal digital
La dotación general de trabajadores bancarios retrocedió un 12%, pasando de 97.348 a 85.707 empleados en apenas 24 meses, un ajuste que alcanzó tanto a la banca privada (12,6%) como a las entidades públicas (11%). En este sentido, analistas del sector explican que el fenómeno responde a la consolidación de fusiones por absorción —como la integración de HSBC en Banco Galicia y la compra de Itaú por Banco Macro— sumado al colapso de las extracciones presenciales de efectivo, que se redujeron a la mitad al pasar de 99 a 46 millones de operaciones mensuales. Asimismo, desde el BCRA advirtieron sobre la necesidad de preservar el acceso a los servicios financieros presenciales en poblaciones alejadas o con menor conectividad.
Fuente Enterate


