Datos oficiales de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) revelaron que entre enero y septiembre de 2026 se otorgaron 151.707 nuevos beneficios, lo que representa una caída del 43% en comparación con el mismo período de 2025 y un desplome del 52% respecto a los registros de 2024.
La caída de las altas previsionales, el fin de las moratorias y la informalidad laboral
El drástico retroceso en la incorporación de nuevos beneficiarios responde fundamentalmente a la finalización de los regímenes de regularización y a las crecientes dificultades para completar los 30 años de aportes exigidos por ley. En este sentido, la abogada previsional Florencia Markarián advirtió que el 45% de la fuerza laboral transcurre en la informalidad sin recibir contribuciones jubilatorias.
La especialista precisó que el 43% de quienes sí lograron jubilarse durante el año debió recurrir de manera indispensable a las herramientas de moratoria para saldar períodos no registrados: «Cada vez se necesitaron más años de moratoria para alcanzar el umbral mínimo de retiro», aseveró la letrada. De esta manera, el mercado de trabajo condiciona de forma directa el futuro de los trabajadores activos.
Monotributo, jubilación mínima como haber complementario y proyectos de reforma
El crecimiento de la contratación independiente a través del monotributo garantiza la suma de años de servicio, aunque limita la cuantía del haber final. En este sentido, Markarián explicó que quien aporta únicamente como monotributista accede directamente a la jubilación mínima —ubicada en torno a los $505 mil mensuales—, la cual termina funcionando como un haber complementario para la canasta familiar. Asimismo, en el ámbito legislativo avanzan proyectos de reforma previsional que proponen igualar inicialmente la edad de retiro en 65 años para hombres y mujeres, evaluando esquemas escalonados para elevar el umbral general a 68 o 70 años.
Fuente Enterate


